Se acercan las fiestas de fin de año y los problemas aumentan.
Los cohetes son un arma de doble filo, cuando de manipularlos se tratan, ya que estos con el excesivo calor pueden dispararse solos por la polvora que llevan dentro.
Las ventas clandestinas aumentaron por la demanda comercial y hay que estar atentos, muchas veces son cohetes de elaboración propia y son un peligro.
Los riesgos van desde quemaduras graves hasta amputaciones y cegueras, cuando no la muerte y las victimas mas frecuentes son los niños y adolescentes.
Ya a comienzos de diciembre de este mes, un niño tucumano de 6 años que perdio cuatro dedos, luego que le explote un petardo.

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